Golpe en diferido

La Tronera de Celemín

Destierro

En el hogar, la lumbre acaricia la pequeña caldera que cuelga de una enhollinada cadena. A la derecha, sobre una estrecha trébede, un puchero humea y desprende un ominoso olor a berza cocida. Junto a las ascuas más intensas, en una orza de mediano tamaño, la manteca recuece y se va convirtiendo en chicharrones. La gran campana negruzca que ocupa todo el techo de la cocina, un pequeño banco de adobe junto al hogar, coronado por dos machones y una mujer de escasa estatura y orondas carnes que trajina con los cacharros, ocupan toda la estancia.
Ella es Mercedes. Una gorgoja señora de armas tomar y vida difícil a la que los niños del pueblo hostigan como forma de entretenimiento cuando baja a la fuente a por agua, los mayores ignoran y el alcalde y el secretario aborrecen porque es la única que les echa en cara su desvergüenza…

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